PROSERPINA Y SU NUEVO PERRO

Una mañana Proserpina se despertó alegre y muy temprano,   porque era su cumpleaños, ella era una niña bonita, de piel blanca, cabellos largos y negros. Ese día vestía un vestido rosado que le había regalado su madre, que había fallecido en un accidente automovilístico. Por eso vivía solamente con su padre.  Antonio, un hombre buena gente,  muy querido por todos en el pueblo. Proserpina era lo que Antonio más quería en el mundo. Ese gran día le regalo un pequeño cachorro a le llamo Lucas. Lucas era un perro de pelo blanco como la nieve, pequeño y juguetón.

Después de unas semanas Proserpina jugaba con Lucas cuando unas amigas llegaron a invitarla a dar un paso por el parque, ella acepto muy feliz y decidió llevar a Lucas con ellas.  Muchas cuadras adelante unos jóvenes apostaban carreras en sus carros viejos y destartalados, situación que llamo la atención del perro, quien corrió detrás de estos locos muchachos dejando a su ama atrás. Proserpina y sus amigas intentaron alcanzarlo, pero fue imposible, perdieron a Lucas de vista llenándose de tristeza y dolor. Después de horas de búsqueda Proserpina dentro en una gran depresión, solo lloraba sin consolación.

Pasaron los días y Lucas seguía perdido, deambulaba por las calles sin comer, por lo que se desnutrió y no era reconocido. Proserpina se volvió una niña amargada, Antonio hacia lo posible para alegrarle la vida, hasta que decidió regalarle una paloma blanca como Lucas, pero esto no fue la solución, la animo un poco y la hizo querer recuperar al pequeño Lucas.

Decidió con sus amigas buscar a su pequeño cachorro por todo el pueblo, por eso hicieron carteles y después del colegio salían a buscarlo. También enseñaron a la paloma a der paseos sola y a volver a casa.
Una tarde de búsqueda la paloma fue dejada en libertad para que diera su paseo, cuando la hábil avecita vio un perro sucio y triste que caminaba por las calles, voló hasta donde su dueña y con revoloteos la hizo seguir hasta el lugar donde estaba Lucas.

Proserpina y sus amigas lo miraron y rieron de alegría, tomaron a Lucas y lo llevaron hasta la casa, lo asearon con mucha agua  con jabón y le dieron de comer por el resto de la tarde.

Desde ese día Proserpina y sus amigas pasean todas las tardes con Lucas a quien le compraron un collar para que no vuelva a escapar y con Lulú la paloma salvadora.




CAMILO FABIAN HERRERA