Había una vez una princesa muy bonita llamada Valentina, a quien le gustaba comer pastel de fresa y arequipe, los que comía a la hora de la cena. Sus vestidos eran muy bonitos y muy coloridos, por eso los cuidaba mucho. Pero Valentina tenía un problema era amargada, no hablaba con nadie, su corazón era duro, trataba a la servidumbre mal y era mala hija con sus padres. Las pocas cosas que hacia valentina con alegría era jugar con una pelota que le había regalado su gran amiga Ivana. La pelota fue el regalo como recuerdo de Ivana cuando partió para Italia con su familia. Pero desde en entonces esa partida le causaba tristeza y amargura a Valentina.
La bruja se alegraba de lo que le hizo a la princesa Valentina, después de muchos días les conto a los reyes de lo que le había hecho a su hija, pero les pidió que para romper el encanto una bola de dorada que se había comido un dragón que viva en el bosque. Ellos se la prometieron y corrieron muy tristes a buscarla a las afuera del castillo. Valentina al escuchar que la llamaban salto de las margaritas. Su madre al verla lloro y la tomo entre sus manos.
Simón un simpático y valiente muchacho decidió ir a derrotar al dragón. Con una gran espada cruzo el corazón y le saco la bola dorada. Mientras tanto la princesa volvía a su forma normal, la bruja llego hasta el bosque y recogió su querida bola y desapareció desde entonces.
Valentina y Simón se casaron y vivieron n felices por siempre.
Jeimy Julieth Orozco
Valentín era un gordo y bonito ratón que parecía un copo de nieve por su pelo esponjoso y blanco, se alimentaba de las frutas de los arboles del bosque. El amaba y cuidaba la naturaleza porque le ofrecía todo para vivir felizmente. Valentín le hablaba a las plantas, era amable y cariñoso con todos los seres que habitan cerca de él, por eso era respetado por los animales del bosque, desde los más grandes hasta los más pequeños. El bosque donde vivía era un lugar tranquilo, nunca había problemas; era el lugar ideal para Valentín vivir.
VALENTÍN, UN RATÓN QUE AMA LA NATURALEZA
Cierto día apareció un hombre de aspecto malévolo que en su manos traía una sierra. Valentín se pregunto ¿qué hace ese hombre con esa sierra en el bosque? Y al momento el malvado hombre empezó a destruir cuanto árbol encontraba a su paso. ¿Ese señor que hace? - Dijo Valentín- el mejor amigo de Valentín el sabio conejo quien estaba a su lado respondió: va a destruir todo el bosque. Valentín lleno de temor grito: vamos a avisarle a todos los animales para hagamos algo. Entonces el ratoncito corrió a decirles a todos lo que estaba sucediendo. Ellos llenos de susto corrieron a esconderse y nadie hizo nada para ayudar a Valentín, hasta su buen amigo el sabio conejo se desapareció. El ratoncito pasó todo el día haciendo señas al hombre y gritándole pero como era tan pequeño el leñador nunca lo vio. Al caer la tarde el hombre se fue y Valentín triste se tendió sobre la hierba y sintió ganas de llorar por lo que estaba sucediendo.
No durmió tranquilamente, tuvo una noche terrible con pesadillas toda la noche. Soñó que el hombre destruyo todo a su paso, solo quedo arena y sus amigos habían muerto, de repente despertó y grito muy fuerte que muchos animales lo escucharon y fueron a buscarlos, dándose cuenta del desastre que el hombre había provocado.
Después de muchos lamentos se pusieron de acuerdo con Valentín y le tendieron una trampa al hombre cerca del lugar donde había dejado sus herramientas. Con unas ramas armaron una soga de modo que el cayera al piso. El leñador al llegar no las vio se enredo y de un solo golpe quedo tendido en el suelo, enseguida todos los animales se le subieron encima; unos lo morían, otros le picaba y otros le arañaban, El hombre lucho pero no pensó en dejar el lugar, solo en como quitárselos de encima, luchaba y luchaba aunque seguían llegando más animales. De pronto vio venir un gran elefante que estabas muy enfadado, fue tanto el terror del leñador que como pudo se soltó y salió corriendo como un espanto, dejando abandonada sus herramientas.
Luego de muchos días sin que apareciera el malvado hombre, se enteraron que se volvió loco. Los animales felices y alegres reconstruyeron el bosque e hicieron una fiesta y con las herramientas del leñador hicieron una escultura en homenaje a Valentín.